Calar un bizcocho es una tarea relativamente sencilla, y posiblemente lo habrás hecho en más de una ocasión con resultados distintos, pero ¿cómo sabemos si lo estamos haciendo de la forma más correcta?
Seguramente habrás escuchado en más de una ocasión que “la repostería es una cuestión de matemáticas”, y es que, para conseguir un resultado perfecto, hay diversos factores que no se te pueden escapar. Desde la proporción de los ingredientes, hasta las temperaturas y los tiempos, son cuestiones indispensables para cualquier profesional de la pastelería.
Lo cierto es que existen algunas técnicas “invisibles” que casi pasan desapercibidas a la vista, pero no al paladar. Este es el caso de los almíbares que puedes utilizar si quieres aportar más jugosidad y sabor en tus postres.
Conseguir un bocado más jugoso y tierno no es nada complicado. A continuación te comentamos algunos trucos y consejos para el calado perfecto de tus bizcochos.

Consejos para calar bizcochos

1. La densidad

En primer lugar, es importante prestar atención y controlar el tipo de almíbar en función de su densidad.
El almíbar ideal para calar un bizcocho debe tener una densidad de 30ºC  Baume. Esto lo puedes conseguir mezclando 1kg de azúcar con ¾ partes de agua. Es decir, para 1 kg de azúcar utilizamos unos 750 ml de agua. En el argot pastelero, a este tipo de almíbar se le conoce con el nombre de espejuelo.
El truco para saber cuándo está listo es comprobar con los dedos si ha alcanzado la densidad correcta. Unta la yema de tus dedos y si al separarlos se forma una bolita, es que el almíbar está en su punto.

2. La cantidad

Dependiendo del grosor del bizcocho, es recomendable calar por una o por ambas caras. Para conseguir un bocado mucho más agradable, nosotros solemos calar ambas caras del bizcocho, controlando la cantidad de almíbar para que no se ahogue y pierda su consistencia.

3. La temperatura

Una vez tenemos el almíbar listo, nosotros creemos que lo ideal es dejarlo enfriar hasta que obtenga una temperatura ambiente (24-25ºC). Para empezar a calar nuestro bizcocho, es conveniente que este se encuentre entre los 12-15ºC, para que el almíbar sea absorbido por el bizcocho a partes iguales.
Además, si calamos la base con el almíbar caliente, es muy probable que el bizcocho no retenga la mezcla y la expulse. Del mismo modo, si está muy frío puede que se quede en la superficie y que el bizcocho no lo absorba lo suficiente.

4. El utensilio

Se puede calar con pincel, con brocha, con biberón, o bien en forma de lluvia con un pulverizador para repostería.  Nosotros preferimos hacerlo siempre con un pincel, y si es un pincel de silicona mejor. De esta forma nos aseguramos llegar bien a todas las partes del bizcocho, además de evitar que se suelte algún pelo de la brocha y pueda generar una mala sorpresa.