De la chimenea a la mesa. El calor de un dulce.

El Bûche de Noël o Tronco de Navidad, como lo conocemos en España, es ese famoso postre de origen francés que combina bizcocho y chocolate, y que como su nombre indica simula la forma de un tronco. Y muchos nos preguntamos, ¿Por qué forma de tronco?

Todo apunta a que esta tradición tiene sus orígenes en la cultura Celta, quienes celebraban el renacimiento del sol quemando un tronco el día más corto del año (21 de diciembre). La iglesia adoptó esta costumbre aprovechando que el nacimiento de Cristo simboliza la llegada de la luz.

De este modo, el tronco de Navidad se convirtió en todo un símbolo de protección y prosperidad, alrededor del cual se reunían las familias para celebrar la cena de navidad.

Bizcocho enrollable y cobertura de chocolate

Con la llegada de las estufas, y la progresiva desaparición de las chimeneas, esta costumbre fue desapareciendo. Ya no era necesario encender un tronco para cobijarse alrededor de su calor, pero su simbolismo continuaba arraigado en el sentimiento de las personas.

Es difícil determinar con exactitud los orígenes del tronco de navidad como postre, pero lo cierto es que se sustituyó la madera por un bizcocho cubierto de chocolate. El fuego, por el calor de un dulce. ¿Acaso hay mejor forma de homenajear a lo que marcó durante años una festividad?

Las presentaciones de este postre dependen de la región, y toman el aspecto y la personalidad única de quien lo hace. No existen dos trocos de navidad iguales, y lo más especial es que te diviertas decorándolo como más te guste.

El relleno ya es cuestión de gustos. Hay quien apuesta por una crema de chocolate o una crema moka, aunque nosotros en esta ocasión utilizamos nata montada para acompañar a la cobertura de chocolate negro.

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Elaboración

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  1. Para elaborar el relleno de nata montada montar 850g de nata y 250g de azúcar, aproximadamente (50 gramos se reservan para elaborar algunos detalles de acabado).
  2. Cortar la plancha de bizcocho enrollable a lo ancho en 2 porciones iguales (para dos troncos de navidad), y colocarlas sobre papel parafinado con la “piel” cocida hacia arriba.
  3. Mediante manga con boquilla gruesa, extender la nata montada de forma centrada a lo largo del bizcocho y, con ayuda del papel parafinado, enrollar sobre sí misma creando una espiral. Dejar congelar a -20ºC.
  4. Preparar el glaseado de chocolate hirviendo la leche y mezclándola con 200 gramos de chocolate negro.
  5. Cuando los troncos de navidad estén congelados, cortar a cada uno los extremos para que queden lisos. Uno de los extremos se puede dejar con un corte liso, y el otro en diagonal. Ambos se colocarán sobre el tronco.
  6. Cubrir los dos troncos con el glaseado, y con ayuda del chocolate fijar los extremos cortados para glasearlos también. No importan las irregularidades, tu propio estilo creará el característico aspecto de un tronco.
  7. Espolvorear el cacao en polvo suavemente y, con chocolate negro fundido y nata montada, realizar motivos navideños al gusto.