El almíbar es una preparación básica en repostería y está presente en todo tipo de tartas y pasteles, cremas de helado, merengues, caramelos y un largo etcétera. Lo cierto, es que muchas veces puede resultarte tedioso encontrar el que mejor combine con el resto de ingredientes de tu creación.
Aunque según la Real Academia de la lengua española el almíbar es básicamente “azúcar disuelto en agua y cocido al fuego hasta que toma consistencia de jarabe”, nosotros sabemos que no es baladí prestar atención a las posibles características de este ingrediente.
Preparar un buen almíbar puede ser el responsable de aportar  jugosidad  y diferenciación a tu creación. Y si además lo calas correctamente, no solo conseguirás que el bizcocho o base de galleta no se reseque a temperatura ambiente, sino que también obtendrás una absorción homogénea y regular.
Pueden existir muchos tipos de almíbar, tantos como estilos propios existen, todo dependerá  de la mayor o menor densidad que le quieras dar al jarabe (en función de su uso y finalidad), o del toque personal de sabor.

Distintos sabores para tu almíbar perfecto

En esta ocasión te traemos algunas ideas de sabores para almíbares, que te vendrán genial para completar tus postres y creaciones:

1. Almíbar de café.

Con un almíbar de café consigue un bizcocho jugoso y con un delicioso sabor a Moka. Tan solo  añade a los ingredientes básicos del almíbar, agua y azúcar, un par de cucharaditas de café. Remueve con una cuchara de madera hasta conseguir una disolución y espesor adecuado. Si eres muy cafetero puedes aumentarle la cantidad de café, esto ya depende de ti o de tus comensales.

2. Almíbar de cítricos (limón y naranja)

El almíbar de cítricos es perfecto para tus tartas de frutas o para combinar en tus pasteles de chocolate. Añade unas cáscaras de limón y naranja a la cocción del azúcar y el agua, y conseguirás una mezcla con un sabor a cítricos ideal.

3. Almíbar de miel.

La miel es uno de los llamados actualmente “superalimentos” con un montón de propiedades beneficiosas para la salud. Además, su sabor dulce lo convierte en un indispensable para la repostería, por ejemplo, este tipo de almíbar es el que se utiliza en postres tradicionales como torrijas y pestiños. Prueba a añadir a la disolución de agua y azúcar unas cucharaditas de miel y listo.

4. Almíbar de chocolate

Para los más golosos no podía faltar un almíbar de chocolate. Añadimos unas cucharaditas de cacao en polvo para conseguir un sabor extra a chocolate y el color perfecto para calar nuestros bizcochos. Nosotros también te recomendamos añadir una cucharadita de azúcar vainillado para conseguir un sabor más redondo.

5. Almíbar de canela

La canela es un condimento que tiene tantos amantes como detractores. Su aromático sabor lo convierte en inconfundible y muy presente en muchas creaciones de repostería. Añade un par de ramitas de canela en la ebullición del azúcar y el agua, y deja reposar hasta que la mezcla coja su sabor característico.