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5 Dulces de Semana Santa con los que te chuparás los dedos
La Semana Santa es una festividad de origen religioso pero que, en la cultura popular, ha conseguido más devotos por ser sinónimo de vacaciones escolares y días de ocio y descanso.
Como en todas las tradiciones, la gastronomía ocupa siempre un papel relevante en el transcurso de las mismas. Y, por eso, los platos típicos se convierten en una tradición más para saborear durante estos días.
Ahora bien, aunque no nos olvidamos de recetas como esta tarta de Pascua, en esta ocasión te dejamos los que nosotros consideramos los dulces típicos de semana santa en España. ¡Esperamos que los disfrutes!
1. Torrijas
Las Torrijas son, probablemente, el dulce de Semana Santa más popular en estas fechas, y el que tiene más recorrido en nuestro país.
Algunos estudios sitúan su origen por el siglo XV, y se cree que nacieron como una receta de aprovechamiento para no tirar el pan duro. ¡Sin duda una auténtica delicia!
La forma más típica de elaborarlo es mojar una rebanada de pan en leche, a poder ser el pan un poco duro, rebozarla en huevo y después freír en la sartén.
Además, como aderezo se suele poner un toque de azúcar y canela. Por lo que es un bocado más que sabroso, que por desgracia está perdiendo adeptos debido a su gran aporte calórico.
2. Buñuelos de Cuaresma y Semana Santa
Todo indica a que los buñuelos de viento son un Dulce de Semana Santa que proviene de la antigua Roma. Aunque no son los únicos, ya que también tenemos los buñuelos de Cuaresma.
No obstante, ambos se hacen con una masa frita al igual que las torrijas, pero en esta ocasión, la masa no es pan, sino que se elabora con harina, mantequilla y huevos.
A diferencia de los “Buñuelos de Viento”, más típicos en la Festividad de Todos los Santos, a los de Cuaresma se les suele añadir un poquito de Anís, vino o ralladuras de limón y naranja.
3. Mona de Pascua
La Mona de Pascua es un Dulce típico de la zona de levante, Murcia, Cataluña y Comunidad Valenciana. Aunque existen distintas versiones de este agradable manjar según la Comunidad Autónoma.
Por ejemplo, en Cataluña, la Mona de Pascua es una tarta de chocolate con huevos de chocolate, pollitos y plumas de muchas colores.
Sin embargo, en la Comunidad Valenciana es un dulce totalmente diferente, ya que es una Variedad de bizcocho brioche elaborado principalmente a base de huevos, harina y azúcar, y está aderezado con un toque de ralladura de limón.
Además, en algunos lugares La mona de Pascua suele llevar un huevo cocido en el centro. Y, por supuesto, la tradición dice que hay que rompérselo en la cabeza a alguien cuando lo pilles despistado!.
Como curiosidad, las monas de pascua suelen ser un regalo de los padrinos a sus ahijados.
4. Panecillos en leche
Los Panecillos de Leche son un postre típico en Semana Santa, y una receta muy tradicional sobre todo en la zona de Andalucía. Especialmente en Granada y Jaén.
Como todas las recetas, cada experto cocinero tiene su “truquito” pero todas ellas están buenísimas y disfrutarás de este delicioso postre.
Para hacer Panecillos de leche tan solo necesitaras freír pan rebozado de huevo, y sumergirlo en una mezcla de Leche con azúcar, canela y limón, para que cojan ese sabor y jugosidad tan característica.
5. Pestiños de Semana Santa
Los Pestiños quizá no es el más elaborado en todas las regiones, pero si es tan típico de Semana Santa que es muy probable no encontrarlo en otra época del año.
Vale, nos habéis pillado, también suele elaborarse en Navidad, o incluso carnavales. Pero seamos sinceros, la mejor época para hacerlos es en la que más nos apetezca disfrutar de este dulce andaluz con orígenes musulmanes.
La receta es bastante simple, ya que se elabora a partir de una masa de harina frita en aceite (a poder ser de oliva), que posteriormente se baña en miel u otro tipo de almíbar. Aunque hay quien prescinde de este último paso y prefiere espolvorear azúcar glas por encima.
Eso sí, no te olvides de que a la harina, además de sal, se le suele añadir otros ingredientes como el anís, ralladuras de limón y/o naranja, e incluso un vasito de vino.
Se mezcla todo bien, se deja reposar y, una vez lista ya sabes: amasar, cortar, freír hasta que queden dorados, y bañar en miel. Ah, sí, ¡y comer!